07 junio, 2009

El Roble

Érase una vez un pequeño roble que vivía en un gran bosque en el país multicolor, el cual a pesar de ser un roble hermoso y fuerte nunca estuvo muy contento con ser un roble y se preguntaba todos los días como hacer para convertirse en un cedro... uno de aquellos cedros altos y que todo el mundo admiraba.

El pequeño roble pensaba e imaginaba, un día pensó en tomar las ramas caídas de los cedros y hacer una chaqueta, para q asi la gente pudiera confundirlo con un cedro, luego pensó en recortar sus ramas y cambiarles de color, así como tirar todas la bellotas que crecían en su ramaje.. todo para parecerse mas a esos cedros que contemplaba con tanta fascinación, el solo quería probarle a los demás que era uno de ellos, que podia ser uno de ellos...

Un dia el pequeño roble se miró al espejo... y se vio todo cubierto en hojas muertas, sin color, sin vida, sin frutos... se vio aformo... no era ni uno ni el otro... no tenia el esplendor de sus compañeros los robles, ni tampoco era un cedro como tanto anhelaba... no era nadie... no era nada... era una farsa, una fabricacion fallida de su mente... de aquel deseo que alguna vez tuvo.

El roble anduvo por mucho tiempo arrastrando estos harapos, sabiendo que no podia seguir asi, y aun asi sin tener la fuerza para continuar, para quitarse todo aquello que se habia puesto encima.. se le estaba haciendo pesado... no era feliz...

Conforme iba pasando el tiempo decidio quitarse una cuantas ramas secas... y dejar q unas cuantas bellotas crecieran en un par de sus ramas... pero partes de aquel entretejido no terminaba de caer...

Un día de tantos el roble, que ya no era tan pequeño, estaba hablando con otro arbol amigo en el bosque, este le hizo ver la cantidad de basura que portaba aun, le habló de la pintura en sus hojas, le habló de como no lo reconocia como uno de su especie, le habló de la naturaleza de los arboles, de sus ramas, de su corteza, de los diferentes tipos de árboles, y de porque unos son distintos a los otros... fue en ese instante que el roble lo supo... era un roble, un afable roble, uno hermoso, uno que podia crecer y dar sombra, un árbol fuerte, UN ÁRBOL! ...no necesita ser un cedro, ni ningun otro..el ya era un árbol!

Y a partir de ese dia se quito de encima sus pasados inventos... dejo de jugar a mundos paralelos y dejo de desear ser un cedro... para enfocarse en ser un roble cada dia mejor.

FIN... o PRINCIPIO...

4 comentarios:

rebeca dijo...

Porque para ser arbol no se necesita ser cedro....te quiero... muchisimo... casi tanto o mas que a los tequilas frios jaja ; )

Alvaro dijo...

La verdad es que muchas personas son como ese roble: quieren y tratan de aparentar lo que no son. No se dan cuenta que ellos tienen cosas valiosas, y aún así quieren ser diferentes para ser aceptados. Sin embargo, al igual que ese roble, algunos llegan a darse cuenta de eso y dejan de aparentar y expresan su verdadero yo.

Nada mejor que ser uno mismo.

Saludos,

Saludos,

JUAN CARLOS dijo...

Seamos realistas, la persona que seremos o en las que nos convertimos cada día no la conocemos sino hasta un ratillo en nuestras vidas.. je je je je...por lo cual no es de mal ver probar moldes, con cordura, y eso si sabiendo que ultimadamente, somos un producto 100% original con todas las patentes, pero negar que experimentamos, me parece que no es tampoco certero....ojala haya mas frecuencia pero se hace lo que se puede..

Amorexia. dijo...

Una bella fábula de árboles.

=)

Saludos lejanos.